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Marx: un cadáver prematuro

Acerca de Habla el Viejo. La crisis mundial y su solución, libro de Carlos Tovar Samanez.

 

Resulta perfectamente coherente que en un país como el Perú, que rezuma solemnidad desde la izquierda, la derecha y el centro, sea el arquitecto Carlos Tovar Samanez quien haya publicado una (re)introducción a Carlos Marx. Porque a Tovar se le conoce menos por su obra en construcción civil que por sus brillantes caricaturas que firma con el seudónimo de Carlín.

Habla el Viejo (*) a la vez desmitifica, aclara y confirma la validez del método marxista, para ilustración de sus supuestos seguidores más que frente a los conservadores. Es el propio Marx quien arremete contra las deformaciones de su pensamiento desde la izquierda: un poco como si con citas de Jesucristo se demoliera al cristianismo realmente existente. Cosa que, por lo demás, se ha hecho más de una vez, con resultados más bien pobres en lo que respecta al comportamiento vaticano.

Cubierta de libroEstamos ante una serie de entrevistas al fantasma del «moro», como llamaban a Marx sus allegados. Esto de un fantasma materialista dialéctico ya es de por sí una magnífica broma. Y hay muchas más: ¡qué refrescante resulta un intelectual peruano con sentido del humor, y qué serio es eso! Porque Habla el Viejo —a nadie extrañará que muy pocos en la «intelligentsia» peruana se hayan sentido capaces de o interesados en reseñarlo— es una gran reivindicación de Marx: no de sus obvios errores, como el de creer que el capitalismo estaba a punto de desmoronarse en el siglo 19, por ejemplo, pero sí de su metodología y de la claridad y acierto de sus análisis del capitalismo de su tiempo. Análisis, según Tovar, aun más y no menos válido en la globalización neocapitalista actual.

Se puede discrepar o dudar de algunas de las conclusiones y propuestas de Carlínmarx o Marxcarlín: personalmente dudo de que la drástica reducción de la jornada laboral a cuatro horas diarias´┐Ż o menos impulsaría a la mayoría de la gente a dedicarse a la cultura, el deporte o la reflexión o que sea factible a estas alturas impulsar el desarrollo capitalista en el Tercer Mundo, aunque en realidad eso es lo que pedía Marx. Carlín también incumple su promesa de dedicar unos comentarios críticos a los trotskistas, algo que a los extrotskistas nos hubiera encantado. Pero a cambio nos obsequia con hermosos palos a los socialistas cristianos, engendro tan exótico como los socialistas musulmanes. Lo digo sonriendo porque entre los socialistas cristianos y teólogos de la liberación hice y mantengo grandes amigos (aunque una vez Gustavo Gutiérrez hizo «ejem, ejem» cuando le hablé de los anticonceptivos y del derecho al aborto).

Habla el Viejo es un libro indispensable para los que persisten en buscar una salida al entrampamiento global, si es que no es demasiado tarde. El desastroso fin del «socialismo» estatista, que ha dejado en la calle a tantos, no significa —eso ya se sabe— ningún fin de la historia ni mucho menos la santificación perpetua del capitalismo. Las primeras grietas de este último están ya a la vista, y se agrandarán considerablemente en los próximos años. Si es que hay próximos años. Es decir que el viejo dilema «socialismo o barbarie» —que bajo el «comunismo» se convirtiera en «socialismo y barbarie»— sigue plenamente vigente. No hay que hacer caso a los que, como yo, creemos que la barbarie es consustancial a la condición humana y hoy se aproxima a su apoteosis. Es más provechoso pensar que ahora todo o casi todo depende de un trasplante de cerebro (y de corazón) a esa nueva izquierda a la vanguardia de la cual están personas como Carlos Tovar, Carlín.

José B. Adolph 

(*) Carlos Tovar Samanez: Habla el Viejo. La crisis mundial y su solución. Edit. El Caballo Rojo, Lima, 2002, 162 págs.

Más información: carlintovar@terra.com.pe

   

 

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